"Ser español es una de las pocas cosas serias que se puede ser en la vida."
¿Hoy día también?

domingo, 5 de abril de 2020

Y LLEGÓ EL CORONAVIRUS...

A finales de febrero de 2020 llegó a España el coronavirus. Y a principios de marzo llegó a Zamora. Y el día 14 de ese mes nos encerraron en casa. Y empezó nuestro calvario...
Cuando escribo esto llevamos ya tres semanas de encierro, y nos quedan, al menos, otras tres.
En casa estamos bien, es grande y somos tres. Salimos a comprar una o dos veces a la semana, y el tiempo se nos va entre trabajar y estudiar.
 Y llegó el teletrabajo...
Con el inicio del confinamiento llegó el teletrabajo. Soy profesor de Geografía e Historia, así que me las he tenido que ingeniar para "intentar" que mis alumnos puedan seguir aprendiendo algo, o, al menos, que no olviden lo que ya han aprendido. 
La mayoría dominan pocas herramientas informáticas. A pesar de años de cacarear a los cuatro vientos la importancia de las nuevas tecnologías, y de ver en todos los colegios e institutos las "maravillosas" certificaciones TIC en la puerta, doy fe de que no se están utilizando las nuevas tecnologías, los alumnos ni siquiera utilizan el correo electrónico de la Junta de Castilla Y León. 
Así, con la única ayuda de MI ordenador y de MI conexión a internet, ambas cosas pagadas de mi bolsillo, he pasado tres semanas mandando y recibiendo correos electrónicos de más de 120 alumnos (aunque, a decir verdad, con algunos ha sido imposible contactar), poniéndole tareas que luego ellos me enviaban. Mi ordenador se ha encendido todos los días a las 9 de la mañana, y se ha apagado a las 9 de la noche. Menos mal que los profesores no trabajamos y tenemos muchas vacaciones, y no nos importan los alumnos; por eso he llegado a contestar correos de chicos preocupados, aturdidos por la situación, después incluso de la medianoche.
Y llegaron las evaluaciones
Para terminar la actuación por la puerta grande llegaron las evaluaciones. Si antes decía que los alumnos no dominaban mucho las nuevas tecnologías, los profesores aún menos. Horas y horas esperando contestación vía email sobre las notas, o sobre mi grupo (soy tutor), mientras atiendo a las demás evaluaciones (doy clase en cinco grupos distintos), algunas de ellas entre interminables cacareos de una jaula de grillos conocida en el mundo actual como WhatsApp (creo que se escribe así, aunque realmente me da igual), donde un número indeterminado de compañeros se dedican a interrumpir el curso evaluador con inmensas cantidades de tonterías. ¿De verdad que la mayoría son incapaces de conectarse a Skype o algo similar para hacer bien las sesiones de evaluación? He llegado a ver escrito en WhatsApp: "la hacemos por aquí porque yo no tengo correo electrónico". ¡ Pero si todo el mundo tiene correo electrónico porque lo da la Junta! A esas alturas ya veía yo que esto iba de mal en peor. 
Tras dos días así, llegaron las notas. Después de esperar respuesta sobre la confirmación del Acta de evaluación durante un día entero por parte de los compañeros (algunas aún las estoy esperando), llegó el momento de dar las notas. Pero tampoco se tenía ni idea de qué hacer. Se iban a colgar en infoeduca, a través de la página de Educacyl. Pero muchos no sabían entrar, o habían perdido las claves, porque es algo que NO SE UTILIZA, ni se enseña su uso. Otra mañana terrible, la plataforma colgada, mensajes de los chicos, "confirmadme las notas", algunos lo hacían, otros... hasta hoy. Para que al final te digan que si alguien no puede entrar a infoeduca, le des las notas por email (ja,ja,ja...). ¿De verdad no hay mejores formas de hacer esto? Seguro que sí. 
Y así llegamos al final del trimestre, con la inquietud de qué pasará en el próximo, pues lo más probable es que no podamos volver a clase.
Y llegaron las vacaciones de Semana Santa
Ya podemos descansar y quitarnos el estrés. Pero ¿cómo?, ¿cómo puede hacerse eso con hijos en casa, sin poder salir? Y entonces empiezas a reflexionar sobre todo lo que está ocurriendo, porque antes no has tenido tiempo. Y te das cuenta de que está pasando algo muy gordo, pero también te das cuenta de que nos quieren anestesiar, evitarnos todo dolor, "no pasa nada, sólo mueren algunos viejos", todo es fiesta en los balcones, con los aplausos, en los medios de comunicación no se nos enseña la realidad de los hospitales, de las funerarias, sólo caras amables y mensajes alegres. 
Esto no es real, la realidad es otra, mientras aplaudimos en el balcón hay gente trabajando hasta la extenuación por salvar vidas, y hay gente llorando porque ni siquiera pueden velar a sus seres queridos. Eso sí es real. Y tenemos que salir del sopor, y ser conscientes de la verdad y no esconderla, sino afrontarla, con valentía y sin miedo. No debemos aceptar la pérdida de derechos por esta situación, nadie tiene derecho sobre mi vida, y menos un político de tres al cuarto con la tesis copiada o con un máster que jamás llegó a hacer.
Y ahora ¿qué?
El que lo sepa que me lo diga. Yo voy a seguir pensando.

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